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El privilegio de lo visual en la posmodernidad y su utilización en la problemática de género

Con el surgimiento de la posmodernidad surge un espíritu de comercialización y reproducción masiva del arte. Se industrializa la cultura. Por un lado, el conocimientos se expande y hay un alcance mayor que desemboca en lo que se denomina la cultura popular; pero por otro, la llamada cultura de élite de la modernidad pierde el carácter de exclusividad, individualidad u originalidad de las piezas artísticas. En este auge por la reproducción masiva de elementos culturales privilegiando siempre lo visual, tiene especial influencia el capitalismo ya que dicho acto de producir masivamente incrementará también la forma de poder llegar a otros estratos de la sociedad que consumirán los productos, incrementando así el mecanismo del mercado.

En esta nueva era entonces, podemos ubicar a las TIC´s, el auge de Internet y la Web 2.0. Actualmente convivimos con un amplio espectro de reproducciones masivas de distintas fotografías o imágenes creadas que vemos en las redes sociales. Cada usuario consume frecuentemente el contenido de las diversas redes sociales donde cada uno en tanto individuo o individuos en un grupo de pertenencia, pueden producir y reproducir esas imágenes y mensajes o forjar su propia opinión sobre diversas temáticas. Pero además de ello, tenemos la posibilidad de identificar opiniones de los demás individuos, manifestarnos de acuerdo o no, o incluso comenzar a ser consciente de una idea y hacerla propia.

En este momento, entonces, somos parte del proceso y creación del capitalismo comunicacional, según Dean. Donde todo lo que nos rodea en las redes sociales es un producto de consumo creado con el único fin de venderse o vender una idea, la cual podemos consumir pasiva o activamente. Hay además, en la posmodernidad, una fuerte utilización del lenguaje icónico. Es en esta situación donde podemos encontrar diversidad de mensajes e ideas las cuales se entremezclan y generan el todo, donde muchas veces puede dar lugar a que esa excesiva cantidad de información finalmente no pueda lograr su principal cometido: generar conciencia, compartir ideas, conseguir adhesiones, vender, etc.

En este post, el principal análisis que realizo es sobre la problemática de género, puntualmente la violencia doméstica. Como principal problemática a desarrollar, tomé la construcción de las imágenes (generalmente utilizando el lenguaje icónico) por parte de los grupos feministas que se utilizan como piezas comunicativas para generar conciencia en las redes sociales. El objetivo será analizar si concientizan o generan un efecto contrario sobre la sociedad. 

En esta época de la posmodernidad, donde nos convertimos en prosumidores, la temática de violencia doméstica o de género es una problemática actual que tiene como eje central a la mujer como objeto y como apropiación por parte de un sistema patriarcal donde (por muchas décadas) fue relegada por este sistema donde se coloca al género masculino como una raza superior. En la emergencia entonces de salir de esta idea y plantear un sistema donde todos los seres humanos somos iguales y, por consiguiente, deberíamos estar en igualdad de condiciones es que se utiliza el auge de la comunicación en las redes sociales como mecanismo para manifestar ideas y compartir testimonios con el fin de concientizar o sensibilizar a la sociedad. 

La Web 2.0 es una herramienta que permite llegar de manera generalizada a distintos públicos en tanto sean activos y pasivos, pero el inconveniente fundamental es que ese alcance sea el deseado teniendo en cuenta la temática a tratar, ya que uno de los grandes desafíos será apelar a la sensibilidad y no al rechazo. El privilegio de lo visual en la época de la posmodernidad favorece por un lado que la estética, el color, la fotografía y la composición, formen un todo que se reproduce continuamente en las redes. Solo basta con "compartir" y el alcance puede llegar a ser global hasta trascender otros medios como por ejemplo la televisión. 

El auge entonces de la posmodernidad, a modo de conclusión, por un lado beneficia a los individuos o grupos que tienen como objetivo concientizar sobre este tema, pero en contraposición a ello la excesiva información o impacto de las piezas creadas generan en puntuales ocasiones el efecto contrario y segmentan un poco mas a individuos de la sociedad que aún no comprenden la gravedad del asunto. Para ello, considero que es crucial tener en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías y el alcance a nivel global que tienen, para que posteriormente se elaboren las piezas comunicativas que realmente causen el efecto deseado.




- Dean, J. (2005). Communicative capitalism: circulation and the foreclosure of politics. 
Cultural Politics Vol. 1 Issue 1., 51-74.

- Anderson, P. (2000 (1998).). Los orígenes de la posmodernidad. (Traducción de Luis
Andrés Bredlow). Barcelona: Anagrama.

- Peirce, C.S.(1974). Clasificación de los signos. En La ciencia de la semiótica. Nueva
Visión, Buenos Aires.

-Mendoza Post (2016) ¿Qué tiene que ver el capitalismo con la opresión de la 



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